martes, 11 de junio de 2013

VACÍO.



Otra noche más de llantos sofocados, ahogados baja la palma de mis manos. Otra noche más de completa soledad, de absoluto abandono. Y es que hoy he recapitulado mi vida, he hecho balance de mi situación, y lo que he visto me ha asustado, me ha agobiado, me ha hecho llorar: estoy sola, cada vez más.



Con mi actitud egoísta he logrado ir alejando una a una a todas aquellas personas significativas en mi vida, a quienes daban un sentido a mi existencia. Ahora puede que ya sea tarde para lamentaciones, pues la única culpable he sido yo, pues la única responsable es esta triste y vulgar escritora. ,,Nunca es demasiado tarde", dirían los optimistas. Mas hace falta fuerza y coraje para emprender tan ardua lucha como es enmendar los errores. Ahora mismo yo carezco de toda fuerza o voluntad; soy un ser débil, frágil. Contemplo mi vida pasar cual espectador de cine, siendo protagonista de una burda tragedia. Lacónicamente miro dicha proyección. No queda vida en mi mirada, no queda ilusión en mi ser. ¿Qué me queda?, me pregunto. Temo la ya sabida respueta: vacío.



Otra vez este puto vacío inllenable que parece no querer alejarse de mí, que me martiriza día y noche, que me confunde y aturde, que me hunde. Un pesado vacío. Un extenuante vacío. Un dramático vacío. Un horrible vacío. Un repulsivo vacío. Simplemente, un vacío.




domingo, 2 de junio de 2013

SUPERVIVIENTE.


Está sentada delante de una pantalla. Siente cómo la desidia crece en su interior. No tiene ganas de nada hoy. Sus sentimientos son confusos y contradictorios: pena y esperanza, cansancio y fuerza, nostalgia y furia, soledad y cariño. Quisiera llorar, pero no puede; ya ha derramado hasta la última lágrima. Sus brazos lloran por ella, y no precisamente agua. Su semblante permanece serio; no se puede permitir mostrar lo que siente. Luego tendría que dar explicaciones. Ella odia dar explicaciones. Además, ¿cómo explicar esa miseria que la come por dentro? ¿Cómo hacer comprender el por qué de su muerte en vida? ¿Cómo encontrar palabras que describan su situación? No desea perder el tiempo en tan inútil búsqueda.


El reloj marca las 6. Otra tarde camino a ser desperdiciada. Aún está a tiempo de que esto no sea así, mas no hará nada -como ya dije, no tiene ganas-. Mira por la ventana: el sol y su promesa de calma. Mientras, en su interior, se avecina tempestad. Suspira. Está cansada. Su castigado cuerpo se vuelve pesado, casi tanto como su pena. Se levanta. Camina sin rumbo de una esquina a otra de la habitación. Abre la puerta y sale al corredor. Allí se encuentra cara a cara con su mayor enemigo, aquel a quien tanto teme, aquel a quien tanto odia, aquel que tanto le hiere: el espejo. Da un par de pasos más y se detiene. Contempla su reflejo. Asco. Recorre palmo a palmo su abultado vientre. Lo golpea. Trata de contener su ira. Cierra las ojos y regresa a su silla. Coge su diario y escribe: ‘Hoy he sobrevivido un día más.’.