Y aquí estoy, un día más, sumergida en este valle de lágrimas. Hoy he destapado ese baúl, el que alberga mis recuerdos, mis sentimientos, mis lamentos. Se han desperdigado todos y no los logro re-encerrar. Por lo que no me queda más que recordar: lágrimas, agonía, temor y oscuridad. Descripción exacta de mi alma.
Un día fui feliz, sí. Tan lejano se me antoja aquel momento, tan vasto mi sufrimiento. Todo por cavilar. ¿Qué es la vida?, no puedo evitarme preguntar. ¿Para qué vivir si hay que morir?, es cuanto puedo razonar.
Puede que muera hoy, quizá mañana. Quién sabe y qué más da. Más tarde o más pronto llegará el final, el descanso eterno, el tan ansiado desaparecer. ¿Forzarlo o esperarlo?
Ya no rezo, ya no pido, ya no espero y ya no exijo. Solo espero, impaciente, el momento de mi muerte.
