lunes, 9 de junio de 2014

OJALÁ.


La noche llegó con su negro y estrellado manto, con su oscuro encanto. Y yo cedí, embelesada, hechizada, bajo su triste nostalgia.

Recuerdos de un pasado no tan pasado, de un presente que ya no es presente, de un futuro que quién sabe si será futuro. Recuerdos al cabo.

En la penumbra escondida, tabaco: triste compañía. Y en mi mente un nuevo ojalá.

¿Qué ha cambiado?, me pregunto, me torturo, me derrumbo. ¿Fui yo? ¿Fuiste tú? ¿Fue el tiempo? Tortuosos enigmas.

Solo sé que tú te alejas, que te vas, que me dejas. Pero, ¿sabes?, aún espero otro milagro, el mayor de los milagros: nuestro reencuentro.


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