Hoy las dudas me atormentan, una vez más. Me pierdo en un entramado de caminos y no acierto cuál tomar. El futuro se cierne oscuro, el presente avanza incierto y yo...yo suspiro. ¿Acaso no cesará nunca esta profunda desazón? ¿Acaso es mi destino el padecimiento, la incertidumbre, la sinuosidad a cada paso?
Si vuelvo la vista atrás, veo un trazado zigzagueante, errante. Es el recuerdo de un avance plagado de idas y venidas, de retrocesos y tropiezos, de baches y callejones sin salida. Y si miro hacia delante, no veo nada. Una vasta niebla nubla mi visión. Lo que tenga preparado el Destino para mí será una sorpresa. Y pocas veces las sorpresas son gratas.
Yo, mientras tanto, sigo detenida en el tiempo, tratando de atisbar el camino correcto. Pero, ¿acaso éste existe? ¿O me aguarda sí o sí el error?
No hay comentarios:
Publicar un comentario